Pueden estar presentes uno o más de estos síntomas.

Normalmente, la otitis externa no es grave si es tomada a tiempo. Sin embargo, si no la tratamos adecuadamente, puede volverse crónica. En este caso es muy difícil de tratar, se presenta con ulceración y proliferación y daño permanente del conducto auditivo, ruptura del tímpano y puede llevar a otitis media e interna con la consecuente pérdida del oído. Aún cuando nunca se complique o se profundice, la otitis externa es una enfermedad sumamente molesta para nuestro perro que no merece ser descuidada.
Si su perro presenta uno o más de los síntomas enumerados más arriba, Ud. debiera llamar a su veterinario para concertar una consulta. Ud. puede intentar una inspección superficial del canal, pero no debiera intentar introducir hisopos u otros objetos en el oído porque debido a la particular anatomía del canal auricular canino lo más probable es que termine impactando las secreciones en el fondo del mismo. Además, nosotros los veterinarios obtenemos "pistas" invalorables a partir de las secreciones, su aroma, consistencia, etc., por lo que siempre preferimos ver al animal intacto y con todos sus síntomas!
En el consultorio, debido a que la otitis externa puede estar relacionada con enfermedades generalizadas de la que usted puede no estar advertido, su veterinario realizará una revisación clínica general. Luego, usará un otoscopio para examinar el oído, el canal y el tímpano. Posiblemente tome muestras para remitir al laboratorio con el fin de identificar los microorganismos presentes, si lo considera necesario. Igualmente, puede realizar un lavaje del conducto antes de indicar un tratamiento.
En los casos leves, la medicación tópica en forma de gotas o geles es generalmente efectiva. Pero de acuerdo al grado de infección o inflamación y de los microorganismos presentes su veterinario puede indicarle antibióticos, antifúngicos y/o antiinflamatorios. En algunos casos en que el canal está severamente dañado, puede ser necesario recurrir a la cirugía.
En mis años de experiencia como médica clínica observé que muchas veces los tratamientos fracasan porque el dueño no sabe o no puede realizar el tratamiento. El animal se encuentra dolorido y se "resiste" a que lo toquen o manipulen sus oídos. Algunas veces esto fue causado por intentos infructuosos de limpiar los oídos o curar una otitis con alcohol u otra sustancia que irritó aun más el canal ulcerado, provocando que el pobre perro resienta el tratamiento. Un perro con otitis se encuentra dolorido, y puede morder como reacción defensiva. Esto desalienta al propietario y el tratamiento queda incompleto. El dueño y el veterinario quedan insatisfechos y el perro, por su parte, queda dolorido y sin curar.
Pídale a su veterinario que le enseñe cómo aplicar la medicación, y cuál es la mejor forma de sujetar a su perro. Pídale que le indique cómo hacer para que la medicación tópica penetre en profundidad. Y si el paciente se encuentra tan dolorido que es imposible manejarlo, no deje de comentárselo al veterinario. Ármese de paciencia, porque a veces el tratamiento puede ser largo, pero si sigue los consejos de su veterinario seguramente los resultados serán muy satisfactorios.
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